Ayuda humanitaria · Chocó y el Pacífico colombiano
Quien necesita ayuda nunca paga por pedirla.
En el Chocó y el Pacífico colombiano, las comunidades reportan lo que necesitan por el canal que tengan a la mano. Una persona verifica cada reporte, y la ayuda se despacha por río y por carretera hasta que llega.
Sin app que instalar · sin contraseña que recordar · sin costo para quien pide.
Un sistema que exige internet continuo solo atiende a quien ya tiene alternativas.
Buena parte del territorio opera con conectividad nula o intermitente. Si la única forma de pedir ayuda es una app que consume datos, la gente que más la necesita queda por fuera. Convite se construye al revés: primero el canal más frágil.
Pedir ayuda no puede costar saldo.
El canal se adapta a la señal, no al revés. A medida que la conectividad baja, el medio cambia — pero todo entra al mismo registro, con un campo que dice por dónde llegó.
WhatsApp
Donde hay datosLista de opciones, notas de voz, foto y ubicación. En los planes prepago del país no consume saldo.
SMS con tarjeta impresa
Donde la señal es intermitenteUn código de dos dígitos en una tarjeta plastificada basta para reportar. Un solo mensaje, donde el WhatsApp ya no alcanza.
Llamada perdida
Con cero saldoLa persona marca y cuelga; el sistema devuelve la llamada. Sin saldo y con una raya de señal, se puede pedir ayuda. También sirve a quien no lee.
Radio y papel
Donde no llega ninguna señalUn relevo humano digita el reporte al llegar a cobertura. Lento, pero la comunidad queda existiendo en el sistema.
Un código marcado por SMS y una opción elegida en WhatsApp generan el mismo reporte. El canal se adapta a la señal; el registro es uno solo.
Reportar un daño no es pedir ayuda
La misma red reporta vías bloqueadas, puentes caídos y pasos de río dañados. Un daño verificado desactiva ese tramo, y el sistema deja de proponer envíos por un camino que ya no existe. Nadie planea un viaje imposible ni se entera al llegar.
Construido para que se pueda confiar.
Mostramos poco a propósito
La página pública dice cuántas solicitudes hay en espera y de qué tipo. No dice nombres de comunidades, ni ubicaciones, ni teléfonos, y agrupa las zonas para que ninguna cifra hable de un solo pueblo.
Saber qué vereda se quedó sin comida y no tiene cómo salir es información que puede usarse en contra de quien vive ahí. En un territorio con presencia de actores armados, mostrar de menos es una medida de protección, no una falla.
Las decisiones las toma una persona
El sistema hace la aritmética: calcula qué cabe en un envío y con qué costo, y lo presenta como propuesta. Bajo escasez, quién espera y quién no lo decide una persona con su nombre en la decisión. «El sistema lo decidió» no es una respuesta que alguien pueda controvertir.
Se conecta a lo que ya existe
Las comunidades no instalan nada; las organizaciones no cambian su forma de trabajar. Convite se enchufa a la coordinación que ya opera en el territorio y la hace legible, en vez de pedirle a todos que empiecen de cero.
Para quién es
Las comunidades del territorio
Piden lo que necesitan por el canal que tengan. Sin costo, sin app y sin contraseña.
Los equipos que coordinan
Verifican lo que entra, priorizan bajo escasez y despachan la ayuda por el río.
Organizaciones y donantes
Se conectan a la coordinación que ya existe en el territorio, sin duplicarla.
Una necesidad reportada, verificada por una persona y atendida por el río — sin que pedir ayuda cueste saldo, y sin publicar nada que ponga en riesgo a quien la pide.